Quisiera apagar un poco la luz, así me podré desnudar: abriéndome como una flor que penetra lo infinito para después mostrarse eterno ante lo efímero, exacto ante lo inexacto, efusivo ante la cotidianeidad.
Allí, generando luz donde no hay, desde la luminosidad que genera mi desnudez áurica, allí te encontraré, sonreiremos y descartaremos por fin el mal entendido que se llama distancia...
Hipnotizaremos al mundo con el canto leve de las almas reunidas, me llenaré de vos para ser feliz.
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