Destilas dulzura,
Entre cada poro de tu piel,
De tu pecho nace la vendimia,
Que me ahoga y me devora,
En un manantial de miel.
Te acaricio con un pensamiento,
Vagabundo telepático de besos,
Y en mi pecho, no cabe más este corazón,
Hinchado de amor, reventado de amor.
Sos La vida misma,
Que abraza La flor,
Y entre tanta risa,
Ya no sé quién soy.
Encarnado y tan pobre de clarividencias,
Y a la vez, buscando en mis creencias,
La más divina esencia,
El arco de mi triunfo,
El fruto de tu néctar.
Sólo sonreíme y el mundo se abrirá en dos,
Entonces procuraré quedarme para siempre,
En el lado donde tu sonrisa me desarme.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario