miércoles, 17 de septiembre de 2008

El beso real.

Toma fuerza la vieja angustia,
y soy de hierro, febríl metal,
Pasar sin pena, pasar sin gloria,
sin ese cielo elemental...

Cruzando dedos sobre los mares,
mares de incertidumbre y devoción,
como sirena, como un calambre,
vos sorda escuchas una ecuación.

Entonces hay que pensar,
descubriendo la esencia de amar...

Salí entre risas con antifaz,
Nunca entendí si sabés sangrar,
ceremonia, luto, resurrección,
diez kilos menos de frustración.

Y así escaneándome sin razón
llegará el día en revelación,
al despertar, todo colapsará,
por un instante, al sueño real.

Entonces no habrá que pensar,
conociendo la esencia de amar,
del sueño real, del sueño real.

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