lunes, 22 de septiembre de 2008

Cotidianas

Se devoran entre sí, devoran, devoran sin alimentarse. Se esconden bajo un escudo invisible de normalidad. Se dejan crecer el odio, se dejan crecer el aburrimiento a la altura de su alma.
Caminan, nunca saben hacia dónde, pero caminan. Se absorven dentro de su misma piedad, y el único placer es el alivio de ocho horas con los ojos cerrados, donde el mundo es distinto.
Siempre sale el sol, pero ellos no entienden que cada vez que aparece, simboliza una nueva oportunidad para amar, no, ellos se visten de colores pálidos para sus pálidas ocupaciones. Debatiendo siempre la mejor forma para seguir en su parálisis espiritual. Consumen, consumen mucho, se consumen. Se ahogan en papeleos y relojes que nunca dan las once. Y si pasa un angel, ellos lo encierran ocho horas por día a aprender lecciones de un pasado innecesario, de una naturaleza muy lejana, de fechas y nombres de sangre que corrieron, de angustias y demás pelotudeces. Le dicen lo que creeen que es y lo que "debe" de ser. Lo hacen creer parte de ellos, lo distraen en mentiras de alta peligrosidad: "Sos malo, angelito malo", "esta vida es de sufrimiento y sólo si sufrís, podés volver al cielo", "sos un pecador", "dejá de soñar, no sos nada más que carne, huesos y un cerebro".
El pobre angelito baja la guardia y en su desgaste se cree sin sentido. Buscará mil formas para escapar a ese destino abnegado. Pasa años buscando algo que lo haga sonreir, hasta que, cansado y con la suficiente edad, opta por huir.
Con el tiempo, el angel se olvida que es un angel y toma la pobre condición de robot, entregándose en cuerpo, mente y alma al inconsciente colectivo que claramente, no es manejado por Dios...

Pero cruzando la vereda, estamos los que amamos, los que nunca dejamos de soñar por más que pasaron los años, los que nunca, nunca nos olvidamos esa indudable naturaleza angelical.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Juramento Público

Quiero llenar tus días de alegría, a partir de hoy, hasta el último. No sé con qué pretexto, pero mi meta asciende a hacerte sonreír al menos unas 60 veces por minuto.
A lo largo de esta carrera que llamamos vida, -y para ser sincero, la sentía cada vez más pesada y solitaria hasta que te encontré como un oasis entre toda la inmensidad de la nada-, he encontrado muchas maneras de conservar una sonrisa en alguien, pero sin duda, la más eficaz es mostrar el corazón abierto permanentemente. Esto implica: Ser impecable siempre, a cada palabra intentando omitir cualquier palabra que no tenga al menos un poquito de amor impregnada entre sus sílabas; acompañarte siempre en tu camino, al lado tuyo, pero con la mirada muy atenta para intentar derribar cada obstáculo que se vea antes de que tus pies tengan que pasar por él; llenar el mundo con una alfombra roja, reina de mi corazón, para que al pasar, recuerdes la grandeza de tu existencia; hacerte reir, siempre inventar alguna pavada con ternura que te haga morir de risa; tener claro que sos lo más importante y cuando lleguen los hijos de la vida que surjan a partir de nuestro amor, serán tratados bajo el mismo juramento; no dejar que tu vista se desvie nunca, siempre mirar un sol naciente que nos captura entre la natural agitación de la vida cotidiana; hacerte escuchar los versos más hermosos que brotan mi corazón, del que sos la reina; invitarte cada día a confundirnos entre acordes inconexos que hablen por sí mismos; reventar toda ansiedad con los besos más profundos; acariciar tu pelo mientras miras TV y cuando te agarre sueño besarte y decirte "dulces sueños, mi vida"; felicitar cada día a este mundo por amanecer nuevamente con tu hermosura que lo alimenta; conocerte, hasta el milímetro más oculto de tu alma; abrirme entero para que hagas lo mismo conmigo.... en fin, dedicarte mi vida, mi universo entero, a vos....
Y ruego, para que el viento se lleve este juramento para que haga su validez en el cielo; este juramento que está tatuado en todo mi ser.
Te amo, Aldana.

El barrilete

I

Adolescencia tardía - dictaban los analistas cada vez que se le perdía la mirada en algún punto concreto-, se arreglaba el pelo como esperando a alguien, pasaba noches sin dormir y días soñando, no comía, a lo mucho un par de tostadas llenas de dulce de leche y un té de yerbas para calmar los nervios, que su abuela le había enseñado a preparar.
Tenía sueños, como todas las personas, pero cada vez más nublados. Tenía presente y tenía pasado, pero sentía que algo faltaba; así comenzó la búsqueda.
Se reencontró con su abuela esa tarde, yendo en bicicleta y con una cajita llena de facturas. Algo pesado en el viento se sintió y así fue como aprendió a escucharlo, como sólo un mago, un clarividente o un músico logra escuchar el viento.
Se recostó en el viejo sillón de la abuela, ella parecía un poco pálida, los antihipertensivos eran cada vez más caros y la pensión no era para nada abundante. Aún así, fiel al estilo de la abuela, notó algo extraño en el rostro del chico,
- ¿Qué te pasa, Rubén?, preguntó la abuela
- Nada, Abu, qué sé yo, la facultad; respondió.
- Vos a mí no podés engañarme, querido, vos tenés algo más.
La Abuela lo miró a los ojos, como quien mira una bola de cristal y sin titubear, sentenció:
- Sentís un vacío enorme, ¿no?
- Sí - responde sorprendido.
- ¿Y no sabés de dónde viene?
- No.
- El vacío que está sólo lo puede llenar tu alma gemela.
- ¿Alma gemela?, no, Abu, me gustan más los cuentos de monstruos que se comen entre sí.
- Haceme caso, tu búsqueda ya empezó aunque no lo creas.

Esa tarde meditaba mirando al techo de su habitación, pensaba en lo incoherente, pero sabio que puede llegar a ser todo lo que dijo. "Sólo lo puede llenar tu alma gemela", ¿será cierto?. La razón le dictaba lo contrario, aunque la voz profética de la abuela, le había dado cierta esperanza y claro, cierta duda también.
Volvió con la abuela lleno de curiosidad y le pidió que le explicara un poco más.

- Puedo ver en tus ojos que ya la estás buscando, todos tenemos un alma gemela pero no todos estamos destinados a encontrarla en esta vida, pero vos sí la vas a encontrar
- ¿Qué?, ¿desde cuándo sos vidente vos, Abu?
- Los años, querido, los años...
- Bueno, pero, ¿cómo la puedo encontrar?
- Podés pedírselo al viento, en un barrilete escribí tu petición y dejalo volar.
- Abu, ¿querés que vaya a buscar los antihipertensivos?

Volvió a casa y recordó que en el placard guardaba un viejo barrilete desde su infancia. "Nada pierdo", pensó... así que en un papel escribió: "Quiero encontrar a mi alma gemela" y lo ató al barrilete con mucho cuidado. Salió de su casa y se fue a la plaza más cercana. La suerte favorecía, era un día especialmente ventoso. Lo empezó a remontar con los viejos recuerdos de la infancia y hasta que alcanzó la suficiente altura, lo dejó ir...

II


Clara llevaba una vida realmente normal, cotidiana de la facultad a la casa, quizá charlar con una amiga por teléfono, leer algo y terminar el día. La rutina la asfixiaba cada vez más.
Una tarde, al llegar de la facultad, tomó uno de los viejos libros del padre al azar y se encontró con un libro sobre budismo que la capturó inmediatamente.
Al otro día y por esas sincronicidades que presenta la vida, el taxi dobló mal en una esquina y se encontró con un templo Zen, a un par de cuadras de su facultad. Sin dudarlo entró, sin preguntar nada la llevaron hacia la sala de meditación, le dieron un par de instrucciones y aprendió a escuchar el silencio. Espalda recta, contando y respirando del uno al diez, así hasta perderse.
Casi sin notarlo, se fue haciendo asídua a practicar alguna clase de meditación antes de entrar a la facultad, su visión se iba incrementando cada vez más y por primera vez sintió un contacto directo con su ser... y al tener contacto con tu ser, sintió que algo le faltaba.
Fue en busca de ayuda con el maestro que parecía estar eternamente en esa posición de meditación.
- Maestro, siento en el pecho que algo me falta, no sé qué puede ser.
- Tu alma gemela.
Silencio total, el maestro se negó a hablar más y continuó con su trance meditativo.

Se fue a su casa sin preguntar nada y al llegar se encontró con la señal que necesitaba. En el árbol de su ventana se había enredado un barrilete, con una nota atada a él, una nota sin remitente, de alguien que imploraba por su alma gemela.


III

- Chicos, los presento, ella es Clara, él es Rubén.
Las miradas se cruzaron por primera vez y un fulgor increíble se percibía en los alrededores del lugar, quizá en todo el mundo. No dijeron una palabra durante los primeros cinco minutos, hasta que Rubén con una voz muy forzada, sin entender mucho, se limitó a decir.
- Un placer, Clara...
- El placer es mío...
- De ambos es el placer, dijo Patricio, el viejo amigo en común que los presentó.

De ambos, por primera vez y figuradamente, se confundían en una primera persona.

Como se podía pronosticar, Clara y Rubén salieron durante algunos meses, se casaron y tuvieron hijos, pero ambos se habían olvidado del tema de los Barriletes.

IV

Quince años de matrimonio son necesarios para replantearse todo de una vez, quizá la rutina los asfixiaba, quizá se habían olvidado uno del otro, pero algo permanecía, eso indefinible que los mantenía juntos desde el instante en que cruzaron miradas por primera vez.
Era necesario un tiempo, un "respiro", así que Rubén decidido a irse de casa "por un tiempo", empezó a empacar. Todas sus cosas alfabéticamente ordenadas, fiel a su maniática personalidad.
Al terminar, encontró una caja que no recordaba, una caja bastante común, pero que generaba curiosidad; la abrió para ver su contenido y se encontró con viejas cartas, que le escribió a Clara cuando estaban de novios, algunas fotos de los chicos recién nacidos, entradas de recitales viejas; todo un almanaque de nostalgia que lo llevó a estallar en lágrimas.
Y en el fondo... una nota vieja que decía: "Quiero encontrar a mi alma gemela", junto con otra que decía: "Siempre estuve a tu lado, te amo."

Luces.

Quisiera apagar un poco la luz, así me podré desnudar: abriéndome como una flor que penetra lo infinito para después mostrarse eterno ante lo efímero, exacto ante lo inexacto, efusivo ante la cotidianeidad.
Allí, generando luz donde no hay, desde la luminosidad que genera mi desnudez áurica, allí te encontraré, sonreiremos y descartaremos por fin el mal entendido que se llama distancia...
Hipnotizaremos al mundo con el canto leve de las almas reunidas, me llenaré de vos para ser feliz.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Nudo prehistórico.

Padre del sol,
impresiona ese efecto,
remontando a tu muerto,
favorito...

Universo común,
mundo anfibio, sos revolución,
agitándome, caminándome,
voy al fondo, vieja tentación.


¿Qué nos pasa?,
voz de toda revelación,
que la única forma de ser fuego
es tragarse sin miedo el cenicero.


No me pidas ser fácil sonrisa,
nunca pude con esa ambición,
un segundo para olvidarte,
que voy muy lejos...
y no puedo esperarte...

Aldanalandia

Si este mundo llevara tu nombre,
No habría fracaso, ni algo para perder,
Si este mundo llevara tu nombre,
La única hambre sería por crecer.

Si este mundo llevara tu nombre,
Las naciones unidas, se unirían de verdad,
Los periódicos rojos, serían tratados de fe,
Y cada quién sería libre de hablar o callar,
De sangrar o curar, de caminar o volar.

Si este mundo llevara tu nombre,
El amante de lo ajeno, se amigaría con lo propio,
El egoista se aburriría de su agobio,
Y la felicidad volvería al “ser” y no al “tener”

La humildad sería requisito para respirar,
Aprenderíamos a disfrutar sin dejar de trabajar,
Y a trabajar sin dejar de disfrutar…

Si este mundo tuviera tu nombre,
Cantaríamos hasta la garganta explotar,
Bailaríamos escuchando un ritmo interior,
Amaríamos sin escudos, ni condiciones,
Y a cada latido, habría nuevas ilusiones

Luna

Cielo de negro principio,
Luna girando entre gas,
Cada segundo una nueva,
Ilusión de complicidad.

Todo se mueve uniforme,
Al delirio de la ciudad,
Como si ella elevara,
La sangre que va a correr,
Como si el ser sea del viento,
Vueltas y vueltas de miel.

Ya te encontraste desnuda,
Corazón, te viene a buscar,
Un sol de pocas palabras,
Que en una sola resumirá,
Y ella se esconde entre niebla,
Hasta ser sólo un vibrar,
Y así conecta otro día,
Como ley de este lugar.

La primera noche sin vos

La primera noche sin vos,
Es un pálpito sin vida,
Una vida sin sonrisa,
Un señuelo a la desesperación….

La primera noche sin vos,
Corta a mi corazón en mil pedazos,
Para que dispuesto en un modelo compacto,
Y así, sin escalas, ni demoras,
Llegue a tiempo a tu amor destinatario.

La primera noche sin vos,
Con esfuerzo respiro, miro al cielo y pienso,
¿Cómo sería la noche si de pronto la luna se negara a brillar?
¿Cómo sería esta hipnótica vida si tu risa se negara a brillar?

La primera noche sin vos,
Es la manzana envenenada de algún de hadas,
Es un cínico reloj que avanza al compás de una muerte lenta,
Es la pragmática necesidad que nunca más se repita una noche como esta

Oda a Aldana II

Invádeme acuosa,
Alma y flores en la boca,
Regálame el verso,
Del silencio
Y de tu historia.
Inventemos un mundo,
Paralelo a la memoria,
Descubramos que para volar,
Sólo es preciso desear,
Y en el medio de la vida,
No habrá sol, ni habrá llovizna,
Ya sé deliro con futuros,
Condiciones extramuros,
Es así como apareces,
Y sin quererlo, me enloqueces,

Oda a Aldana I

Destilas dulzura,
Entre cada poro de tu piel,
De tu pecho nace la vendimia,
Que me ahoga y me devora,
En un manantial de miel.

Te acaricio con un pensamiento,
Vagabundo telepático de besos,
Y en mi pecho, no cabe más este corazón,
Hinchado de amor, reventado de amor.

Sos La vida misma,
Que abraza La flor,
Y entre tanta risa,
Ya no sé quién soy.

Encarnado y tan pobre de clarividencias,
Y a la vez, buscando en mis creencias,
La más divina esencia,
El arco de mi triunfo,
El fruto de tu néctar.

Sólo sonreíme y el mundo se abrirá en dos,
Entonces procuraré quedarme para siempre,
En el lado donde tu sonrisa me desarme.

Canto sordo.

Canto sin nota y sin voz,
Con un sabor a cristal,
Canto de amor para vos,
Para tu alma tocar…

Nace buscando tu olor,
Para nunca olvidar,
El mundo entero, tu flor,
Y así volver a cantar.

Canto que llevas mi vida,
Adjuntada en una palabra de miel,
Canto directo a tu corazón,
Que lo dibuja en canción.

Y si lo escuchas será
Una luz de oscuridad,
Y si lo adoptas, tal vez,
La realidad llegará…

Canto sin nota y sin voz,
Una sinfonía al amar

Bom negócio

Oferto-te minha vida.
Meus sonhos, meu riso,
Oferto-te meu aroma,
Minha esperança, minha calma.
Oferto-te mariposas,
Um oásis de palavras afetadas.
Oferto-te meus olhos,
Imaginando-te desnuda.
Oferto-te viagens nos sonhos,
Sem realidades, que garantissem
Uma volta imaginária.
Oferto-te desafios risonhos.
Eu oferto-te tudo meu calor
Pra quando o frio não seja feliz
Oferto-te o almoço na cama
Guloseimas na almofada
E oferto-te minha desordem,
Minha confusão, minha vida inteira
Sem condição, sem restrição,
Oferto-te versos cheios de rosas,
Belos abrires, rabos de nuvem
Naturalmente oferto-te amor
Nada mais posso oferecer...
E nada nesta vida é fácil
Mais nesse não existem contratos,
Ainda eu necessito um pacto,
Pra dar-te tudo o que oferto
Permiti-me caminhar a teu lado
Permiti-me tomar tua mão e cantar-te
Permiti-me cheirar teu corpo de vida,
Nada mais posso pedir...

Tempestad

Cae,
sin razón,
una estrella rota,
bajo tu voz...

Si estás aquí,
mejor hacerlo fácil
yo no te ví,

al pasar,
dejaste huellas que no puedo borrar

¿qué buscas?
aquí no existe nada más para dar,
tempestad,
se amarga lo que fue dulce al empezar...


Hoy,
si me voy,
es para dar camino libre al sol,
que es tu dios,
dejemos que la lluvia borre,
ese sudor...

Tentación,
un suave abrigo para desilusión,
corazón,
mejor no hacer nos daño,
hay que escapar...

El beso real.

Toma fuerza la vieja angustia,
y soy de hierro, febríl metal,
Pasar sin pena, pasar sin gloria,
sin ese cielo elemental...

Cruzando dedos sobre los mares,
mares de incertidumbre y devoción,
como sirena, como un calambre,
vos sorda escuchas una ecuación.

Entonces hay que pensar,
descubriendo la esencia de amar...

Salí entre risas con antifaz,
Nunca entendí si sabés sangrar,
ceremonia, luto, resurrección,
diez kilos menos de frustración.

Y así escaneándome sin razón
llegará el día en revelación,
al despertar, todo colapsará,
por un instante, al sueño real.

Entonces no habrá que pensar,
conociendo la esencia de amar,
del sueño real, del sueño real.